El cuento de las barandillas llega al final de la primera parte, porque no nos pensamos rendir ante la escandalosa actuación de Urbanismo del ayuntamiento. Os recuerdo que una tarde se aviso a un vecino que al día siguiente a la una dl mediodía se personarían en la zona responsables municipales para llegar a un consenso con los vecinos, supongo que se referían a con un vecino, ya que a esa hora la mayoría estamos trabajando, primer error, le hago saber a la persona que realizó esa llamada que la mayoría de reuniones de vecinos son a las siete u ocho de la tarde para que pueda asistir el mayor número de personas posibles. De todas formas ese vecino habló antes con otros vecinos y estos dieron su consentimiento a retirar esas espantosas barandillas metalizadas y sustituirlas por el nuevo modelo negro junto a los muros de sus viviendas, nunca en el centro, pero no se logró nada, dijo que ya estaban hechas y que eran muy caras y que en la zona baja de Ribera se pondrían centradas, todo lo contrario de lo que pedimos los vecinos. Menuda forma de lograr consenso, si ya las tienes hechas no vengas a dialogar, eso es ser un caradura. Añadió para intentar justificarse que en esa zona el ancho es más que suficiente para colocar una central, pero los vecinos sabemos mejor que el dónde vivimos y qué necesitamos, y el Puerto no pude tener las mismas obligaciones que la nueva Torre de Iberdrola, esta zona tiene un encanto que no queremos desaparezca y si encima los vecinos te dan permiso para que pongas las barandillas junto a sus paredes para que el barrio quede mejor, lo que tienes que hacer es escuchar y apoyar, que para eso somos los que pagamos.
A este señor le diría que eche un vistazo a otras zonas, por ejemplo las escaleras que unen la plaza de Villamonte con la plaza del metro, para ver que ahí no hay barandilla central y no pasa nada, problemarik gabe.




