Va un poco tarde esta entrada pero entre las vacaciones y el cansancio post-vacacional ha tenido que esperar hasta este primero de septiembre en que me animo a coger el ordenador.
Este año las fiestas han sido tan estupendas como en años anteriores y creo que todos los participantes hemos disfrutado a tope. El día de la bajada como siempre, lenta pero muy entretenida. Creo que es un día que no hay que perderse bajo ningún concepto; los disfraces, las risas, la música, el público, hasta el buen tiempo acompañó.
La novedad de los herri kirolak ha sido el tobogán preparado en el muelle aprovechando la nueva ducha. Los más txikis se lo pasaron en grande, quizá el año que viene haya que mejorar el diseño para evitar algún que otro rasponazo, pero la idea es genial: hay una lona en la cuesta, los chavales se suben a un flotador, se acciona la ducha y la chavalada cae por la rampa hasta ser frenados por varios sacos de paja. Oso ondo!
El marmitako es otro día ejemplar, el Puerto estaba abarrotado, pero a mi me hizo mucha ilusión el marmitako de los vecinos que lo disfrutaban y preparaban en la entrada de su casa, eso si que es REAL, está bien que los de fuera del Puerto vayan a las campas o a la explanada, pero es muy chulo ver, como se puede apreciar en la foto, a los vecinos con los calderos en las puertas de sus viviendas.
El punto negro de este año fueron los pesados de la furgoneta blanca que se ve en la foto. Los vecinos aguantamos perfectamente el ruido de la fiesta, son nuestras fiestas y sabemos que hasta cierta hora el ruido ha de existir! pero hay un momento de la noche en que la fiesta termina, e igual que sucedió el año pasado (ese año fué un coche rojo), este ha sido una furgoneta blanca que accionó su equipo musical , su bareto ilegal y le dió al bacalao más estridente hasta las nueve y media de la mañana.
Según me comentó un policia municipal fueron decenas los vecinos que llamaron para protestar, pero tienen ordenes (lo entiendo) de no entrar en el recinto festivo para evitar disturbios, por lo que esperaron a que saliese del lugar para tomar nota de su actuación, no se qué habrá pasado ni quienes eran ni como entraron el recinto, según la policia para entrar es necesario un pase y sospechaban que alguien de la comisión de fiestas les cedió uno, pero ya os digo que yo no se nada. La foto la tomé a las nueve de la mañana tras una noche de no dormir por la bakalada impresentable de estos chavales.
Y para termnar este montaje fotográfico de uno de lo momentos más queridos de las fiestas, las alzadas. Cientos de personas acompañando a los chicos y chicas que se animaron a participar mientras otro grupo de jovenes se dedicaba a la dura labor de tirar de la cuerda. Eskerrik asko.





